
No es común que tenga un título antes que el escrito. De hecho, suelo pasar más tiempo pensando en cómo llamar a lo que acabo de terminar de escribir. Como si el texto no llegara con la ilusión de ser nombrado pero con la voracidad de existir.
Pero este título se apoderó de mí como queriendo hacerme saber que en una vida había elegido tantos principios como finales. Que algunos instantes se habían cargado de puntos suspensivos y otros momentos parecían ser una interminable sucesión de episodios sin sentido.
Se mezclaba entre apuntes y certificados de asistencia de cursos que jamás volví a ver. Sueños de diplomas y miradas de desaprobación. Recordaba capítulos y personajes que yo, ya había olvidado.
¿Cuántos pasos dimos y recorrimos en este mismo camino? ¿Cuántos caminos dejamos y volvimos a elegir?
Hay tantas historias vividas en una vida y tantas mas por vivir, que sería imprudente decirle a este título que deje de existir.
