Y si yo fuera

Recuerdo el día que empecé a crecer.

Tenia tantas noches y tantos días bajo la tierra

Que cuando decidí asomarme

cuando finalmente tomé el impulso de ir hasta la superficie 

lo hice orgulloso y feliz

Era tan pequeño pero mis ganas de vivir eran tan inmensas

cuando salí me dije: nada podrá con vos, tan solo sé

A los pocos días un descuido me aplastó

mis pocas hojas, que para mi lo eran todo,

se aplastaron contra ese suelo que tanto había buscado romper

Pero no me importaba, iba a volver a intentarlo

Tiempo después volví, esta vez con más fuerza

Había visto el jardín donde estaba

me acompañaban tantas rosas y colores

¡Qué feliz me hacían los colores!

Yo era tan… ¡tan verde!

Pero las rosas eran algo más

Después empecé a ver otras plantas

lavandas, jazmines y malvones 

Yo quería crecer ahí, con ellas

ser el verde más verde entre tantos colores

Pero esa vez empezó a llover

El agua, que al principio agradecía,

poco a poco se convertia en mi enemiga.

Algunas horas terminaron siendo días

y mis hojas cedieron al peso

cuando parecía que el sol iba a levantarme

vino un pájaro y me llevó 

¡a mi! que me creía tan fuerte

tan de la tierra, ahora estaba volando.

Desplegado, resignado, pensaba: ¡Qué estúpida muerte!

» Y ese árbol murió en el vuelo de un bastardo»

Me había arrancado de cuajo y ahora volaba

Conformandome quizás con ser parte de un nido

entre otras ramas, entre otros verdes

entre murmullos de otros árboles que cuestionarían quién hubiera sido

Sentí una especie de nudo en mí

si hubiera sido humano hubiera sido en mi garganta

y ese nudo se hizo angustia y pesó

me pesó tanto, pesó en cada parte de mi 

que me hizo saberme débil y lloré

lloré con toda la fuerza y el peso de mi ser

y fue tanto, que el pájaro no pudo conmigo y mi soltó

Rendido y angustiado caí en dorados pastizales sin ninguna flor

Y allí, casi de un suspiro y sin temor

crecí virtuoso, con mi intenso verde

y gran esplendor .

Deja un comentario