Es hora

Venía preguntándome de donde venia mi falta de disciplina para preparar un examen. Tenía mil excusas y muchas de ellas válidas, pero sabía que había algo más. Le di vueltas y vueltas hasta que poco a poco empezaron a verse las cosas con una mayor claridad.

Los últimos años estudié para muchas cosas. Estudié para crear manuales y políticas en una empresa, estudié inglés para pasar exámenes, español para enseñarlo a extranjeros y así, podría enumerar cosas que estudié y cursos que hice para ser buena o mejor en algo (o algo más). 

A menudo me decía: “cuando termine esto voy a…” o “esto es para después seguir con…”. Y mientras consumía horas estudiando posponía horas creando.  Hace poco, frustrada porque los ejercicios que hacia para un examen iban cada vez peor, me puse a acomodar archivos. Ahí estaba él, un personaje de mi novela, novela que pospuse para los mas adelante cientos de veces. Leí la introducción y me largué a llorar. Me parecía tan hermoso que no podía creer que hubiera salido de mi. Seguí navegando y encontré el nacimiento de otro personaje escrito en inglés, recordé las veces que en voz alta dije: “el día que pueda escribir en inglés respetando mi misma voz poética o literaria del español me voy a sentir satisfecha con el idioma”. Di un paso más y me encontré con una lluvia de ideas para las clases de español que le estaba dando a mis alumnos. Y entre fotos recordé la última convención a la que asistí por haber trabajado tanto en aquel manual. De fondo la voz de mi mamá diciéndome: “estas ahí porque vos lo lograste”. Y por estar AHÍ sé que se refería a toda mi vida.

Me di cuenta que detrás de estar siempre estudiando, posponía resolver la inseguridad que me invadía. Posponía exponerme para no sentirme juzgada, posponía hacer cosas nuevas para no cometer errores. Mi autoexigencia era y es tan grande que no me estaba permitiendo disfrutar crear con lo que ya estaba en mis manos o muy dentro mio acurrucado en el fondo de mi ser. Y entonces me dije: “es hora”. Es hora de dejar el puerto seguro, de empezar a poner en práctica, de dejar de disfrazar  a las inseguridades con nombres que ya no le pertenecen. Es hora de jugar, de correr libremente hacia la luna, de dejar ser quien soy sin esperar a convertirme en quién quiero ser. Es hora de volver a llenarse los ojos de lágrimas por estar explotada de pasión y saber que pase lo que pase, estoy acá o estaré ahí, porque hice lo mejor que pude con lo que tenía en ese momento. 

Deja un comentario