Cuando siento que no estoy avanzando me detengo aún más. Me detengo en modo observadora, consciente de esta pausa. Primero me pregunto realmente si no estoy avanzando o si existe una necesidad de ver algo concreto realizado.
Me calma pensar que un día se materializará todo aquello en lo que día a día voy trabajando. Después de todo, la acción constante, por más pequeña o grande que sea, hará una diferencia y si no, pensemos en lo que puede hacer el agua.
En las pausas me entretengo limpiando. Me gusta pensar que las palabras “detox” y “alimentación” abarcan mucho más que alimentos, dietas o hábitos. Que se extienden desde el alma hasta los pies. Limpio todo lo que me genera ruido, todo eso externo que consumo y que ya no me hace bien.
Hago listas de las cosas pendientes, de todo lo que me gustaría saber, aprender y me reseteo para un nuevo día. Mañana puedo volver a empezar y esto también es parte de avanzar.
