Detenerse por un instante y volver a empezar

El 23 de noviembre de 2022 me desmoroné. Me acuerdo bien de la fecha porque seis meses más tarde sería hoy: 230523 y porque la angustia ese día me llevó a una profundad y mal conocida oscuridad.

Me plantee muchas cosas en ese momento. Por ejemplo: si mi novela debía seguir siendo un proyecto o no.

Lo cierto es que si no fuera por mi novela, no estaría acá. A través de ella, Irlanda empezó a manifestarse y de una manera tan fuerte que no podía si no escucharme. Entonces, ¿por qué no honraba esta decisión? 

Podría decir que me abrumaron las emociones, que me sentí perdida, sola, extrañando mi vida en Argentina, pero sería mentir, nada de eso sucedió. Sucedió que tuve que desaprender muchas cosas antes. Que me encontré más de una vez revuelta en círculos viciosos donde hacer algo que sabía pero no me gustaba me resultaba más fácil que embarcarme en algo nuevo y que a la falta de fé en uno mismo le gusta mirar más cómo hacer las cosas que hacerlas.

Así que vamos con un nuevo comienzo. Como dije en mi estado, un rediseño de vida, de actitudes, proyectos, de hacer.

La novela aún no es una prioridad, pero no niego que es un proyecto a largo plazo. Cada vez que la suelto, un personaje parece llamarme, así que no veo porque no deba existir, pero lo cierto es que mi mayor proyecto no es ella, si no yo misma.

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