Y para esto tenemos que desaprender. Olvidarnos de que alguien reconozca nuestros logros, dejar de buscar la aprobación externa, actuar como lo hacemos en soledad, libres.
Hacer las cosas por el placer de hacerlas sin buscar otro resultado más que llenarse de pasión, de amor, de satisfacción por estar haciendo lo que a uno le gusta. Y cada día puede ser algo diferente.
¿Quién les dijo que tiene que ser una sola cosa y durar el resto de sus días? Son muy pocas las personas que sostienen una pasión a lo largo de sus vidas. A mí la escritura me ha acompañado por casi 30 años y lo cierto es que nada (o casi nada) me hace tan feliz pero también disfruto mucho enseñar y es un mundo en el que me estoy encontrando hace poco y por favor ¡cómo me gusta!.
¿Qué si me da miedo? ¡Un montón! Pero pienso que cada día lo puedo hacer mejor, un poco mejor.
Y ahí voy con este escrito. Aprobate, felicitate hoy por haberlo intentando al menos, si no te convence cómo viviste este día, mañana lo vas a poder hacer mejor, pero no te olvides de disfrutarlo, no te olvides de hacer, al menos hoy, algo con la libertad de hacerlo solo por el gusto de hacerlo, por vos.
