La única manera de liberarse es haciendo un nuevo camino.

La buena noticia es que se puede volver a empezar siempre que lo desees. La mala, es que nunca vas a saber con antelación cuál es el camino correcto.

Ojalá en esta experiencia que lleva casi un año fuera de casa y tanto más dentro, hubiera encontrado la receta perfecta para compartir un paso a paso.

Hace tiempo pensaba, ojalá pudiera inspirar a alguien, que mi experiencia de vida acompañe a quién lo necesite para volar.

Muchas veces pensé que para eso tenía que contar exactamente de dónde venía, pero me resultó más de una vez imposible, cuando no, doloroso.

Quizás no importe nunca de donde vengo o las noches que me sentí tan vacía que parecía que ni siquiera el aire se atrevía a acompañarme.

Quizás, lo único que importe, es que un día me atreví a intentarlo y me sentí libre. 

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