Un día alguien me preguntó “¿te acordás de lo que pasó o alguien te lo contó y creaste de eso una memoria?” Tengo infinidad de recuerdos de mi niñez, en algunos incluso me “encuentro” parada fuera de mí, observándome y allí me veo pequeña, viendo cómo las cosas pasan frente a mis ojos. Es como si viera una película en la que mi niña es protagonista. ¿Serán reales o versiones de una historia contada por alguien más?
Hace unos meses, en una charla, aprendí que el cerebro recuerda o almacena la experiencia vivida de la misma manera que se ejecuta una obra de teatro. Cada día habrá algo diferente, cambios mínimos, quizás imperceptibles, pero existirán. Como parte de su teoría reprodujo imágenes de películas, preguntándonos si recordábamos qué decía. Nadie, por mucho que lo intentara, tenía las lineas a la perfección. El cerebro, a todos, nos engaña de alguna manera y si no, vamos a la conocida escena de Luke Skywalker y Darth Vader ¿Quién no le metió un. “Luke, soy tu padre”?
Muchas veces mi psicóloga me dijo que en nuestras vidas está la persona “real” (por así decirlo) y la versión que nosotros creamos en nuestra mente. Casi como el recuerdo ¿no?.
Entonces, ¿Podemos confiar plenamente en lo que creemos que nos dijeron de niños?.
Porque resulta que me encontraba haciendo un nuevo sitio para mis clases como profesora de español, cuando empezaron a galopar “los censuradores”. La velocidad era increíble. Parecía que durante la tarde, mientras yo había creado nuevas cosas, ellos habían juntado fuerza para aparecer: “No escribís bien en inglés”, “Sos vaga” “sos medio boluda” “no te preocupes, vos sonreí” “te falta capacidad” …te falta. Y así como aparecieron en malón, los frené en seco. Los hice esto, recuerdos dudosos, cosa de otros, y seguí, porque ya les di la razón muchas veces y porque al final del día, si al menos lo intento, el resto qué importa ¿no? .
