Creo que lo único que realmente está sucediendo como “esperaba” o “imaginaba”, antes de venir a Irlanda, es la sensación de libertad. ¡Qué no es poco! Pero no es todo.
Si alguien me hubiera dicho hace un año que iba a estar viviendo con un completo desconocido y llevándome bien, le hubiera dicho: ¡Imposible! ¡No puedo convivir ni conmigo a veces! (Aah esos días inhabitable) Pero lo cierto es que hace cuatro meses que me encuentro viviendo con un hombre de prácticamente mi edad, que no es mi pareja y no tengo una sola queja al respecto. Días atrás llegué a casa despeinada y con la mejor cara de desconcierto que alguien, en pleno proceso de cambio, pueda tener y automáticamente me preguntó: “¿Estás bien? Parece que hubieras tenido un día lleno de preocupaciones”. ¡Faaa, no solo vivo con alguien, ese alguien me conoce!
No dejo de pensar lo afortunada que soy por esto. Llegar a casa y contar con alguien, hablar del día, hacer un té o preparar el mate para cortar la tensión del día, compartir charlas, películas, cenas, alguna que otra salida. Son cosas que no me habilité a hacer, cosas que no se me dieron en mi “vida pasada” y cosas que hoy siento que puedo hacerlas, que después de todo, quizás inhabitable y todo, no es tan difícil compartir el día a día conmigo.

Me alegro montonazo. Quisiera enterarme de qué nacionalidad es tu compañero de vivienda, y es genial que estés bien acompañada.
Un besote!!!,
Me gustaMe gusta