A mis 12 años creo haber tenido dos “revelaciones”. La primera fue que me hice consciente de que mi voz iba a ser reemplazada por la escritura y esto lo confirma mi primer poema al niño que me gustaba, y la segunda, que la astrología me iba a acompañar al menos como hobby. Hace unos días escuchando sobre astros me quedó algo resonando, y es que mientras un planeta habla del status quo, el otro no tiene precedentes en los cuales basarse. Bajándolo al día a día pensé mucho en la cantidad de veces que nos frustramos en la comparación. Pero claro, aún vivimos en una sociedad que nos empuja a mirarnos en relación a otro.
Cuando veo carteles que hablan de lo sano que es no compararse y saberse dueño de su propio tiempo para cumplir sueños, lo festejo.
Y es que yo, como muchos, viví durante años haciendo lo que debía y no lo que quería. Quizás un poco por la comparación externa, otro por la necesidad del aplauso.
Creo hasta verme parada frente a un adulto diciendo: Cuando sea grande quiero ser mamá y maestra y… y tantas cosas quería ser.
En el camino fui perdiendo las respuestas. Me abalancé hacia muchas carreras que quedaron en la nada y muy discretamente, y casi en silencio, me dediqué a alimentar mi pasión por la escritura. Me sentí ridícula muchas veces al decirlo en voz alta. Yo escribía (y aún lo hago) sin el estudio y la estructura de hacerlo, escribía porque no sabia hablar, aún no sé hablar y no quiero aprender a hacerlo.
Reconocerme como alguien que ama escribir y lo hace a diario, no me regala títulos, ni notas, ni seguidores, me hace feliz, completa. Poca gente habla de la felicidad de hacer algo por hacerlo, pero es un logro.
Entonces, qué quiero decirte con esto… primero que no te compares con otro, con nadie, me atrevería a decir ni con tú yo del pasado. Y segundo que te atrevas a vivir una pasión sin esperar siquiera ser buena en ella o reconocida o titulada. Largarte a vivir hoy, donde sea que te encuentres, con la edad que tengas, a vivir la experiencia que sientas que tengas ganas de vivir, puede que dure, puede que no, pero ¿quién es el dueño de tu tiempo?.
