Cambio esfuerzo por dedicación

Unas semanas atrás definía mi lugar de trabajo como “la cárcel”. Mi madre, que es una fiel devota de la energía y la fuerza de las palabras, me llamó la atención. Si llamaba cárcel a un lugar que me aprisionaba seguramente lo seguiría haciendo. Unas vueltas y días más tarde, la definición fue: “el medio que me permite darme el lujo de ahorrar para irme a cumplir mis sueños”. Y sí, en mis sueños se esconde irme y no solo de mi trabajo.

Hoy amanecí pensando en la palabra “esfuerzo”. “Sin esfuerzo no vas a conseguir nada” ¿Cuándo te metieron a vos esto en la cabeza? A mí creo que me vino con la placenta, y no les puedo explicar el nivel de autoexigencia y frustración que trae. Entonces empecé a darles vueltas, a ser un poco mi propia madre, y pensé en cómo amigarme con la palabra o concepto y traerlo a mi vida con otra energía y me encontré con la palabra: Dedicación, y me encantó. Porque dedicarse involucra lo mismo pero casi de manera apasionada y cambia por completo la enunciación, pasamos del no, al sí. Si te dedicas, vas a lograr a lo que sueñes. 

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