Reiventarse

Allá por marzo, empezaba la cuarentena y algunas palabras empezaban a brotar como lo hacen algunas plantas en las grietas del cemento: de manera forzada, luchando por consolarse que tenían un espacio donde ser. Un lugar que no les pertenencia pero a fin de vivir se convencían que era de ellas.

Fluir había quedado en un costado y reinventarse, conectarse, mirarse, empezaban a invadir las noches y los días, las horas contadas y casi perdidas de un tiempo que parecía no ser vivido.

Y aquí estamos, intentando convencernos que aún podemos florecer en este suelo tan hostil, seguros de qué saldremos, algunos más rápido , otros más despacio, hacia la tierra nutrida que nos permitirá crecer aún más de lo que jamás hubiéramos imaginado. 

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