De pasiones y volver a nacer

Dicen, que cuando uno toma una decisión basada en un radical cambio y percepción de vida, el universo conspira a tu favor para abrirte hacia un nuevo mundo.

¿Cuánto habrá de cierto en todo esto? ¿Cuánto optimismo se tomará de esa frase para sostenerse del inevitable derrumbe? Porque no olvidemos que para que algo nuevo nazca, algo debe morir. Esta muerte, figurativa, interna, a menudo presenta el gran desafío de aceptar el proceso tal y como se vaya dando, sin perder de foco el destino: la nueva vida. 

Cuando vivir se tornó pesado, cuando la cotidianidad rompió lo que quedaba en mí y carecía de espacios o trucos para pintar mis cicatrices, fue cuando supe que debía volver a nacer, aunque para ello fuera menester dejarme morir. Dejar morir esas antiguas formas que habían hecho de mí, lo que hoy era pero en que definitiva me habían llevado a la asfixia, a un complejo conformismo con todo lo que no deseaba para mi vida.

Este proceso, es sin dudas, uno cargado de contradicciones. A veces abrumador, solitario, otras tan contenido como libre. Y acá es quizás en donde podría consolarme diciendo que el universo conspira a mi favor, porque no deja que me detenga, porque en los momentos mas abrumadores llega una palabra, un abrazo, porque acá estoy, diciéndolo, compartiéndolo como siempre quise hacerlo, a través de mi eterna pasión: la escritura.

Deja un comentario