El tiempo nos cuenta que hay cosas que dejarás de hacer y otras que jamás intentaras. En este camino hacia un numero que podría ser cualquier otro descubro que por mucho que quisiera evadir la responsabilidad estoy donde estoy por mera decision propia y si mi soledad depende de mis vicios entonces no hay mucho mas para aclarar. Me he roto en incontables partes intentando unir historias para llegar a respuestas que me hicieran entender cómo nunca había sido amada. Como siempre fui sin excepciones la mujer transitoria, de repuesto, la que estuviera de mas. Y de repente, despojada de la necesidad de tener respuestas, cansada de revolver en la misma mierda, me hice cargo. No fue ni es fácil, debo reconocer que el pasado que creía olvidado irrumpió en mi presente mas de lo que hubiera aceptado, que me ha costado amarme, que me he anclado en el deseo de ser aceptada por determinadas personas y olvidado lo importante de aceptarme a mi misma. Y aquí, ahora, celebro lo mas preciado de este descubrimiento: la posibilidad de cambiar mi realidad en el momento que lo desee, cuando realmente lo decida.
