Detenerse

Dos días de completo letargo y un sin fin de preguntas y deseos sin respuesta pasan por mi cabeza. Una vez más pienso lo poco que hago por mis propios deseos al encontrarme detenida. Pero por mucho que me cueste, este detenimiento está siendo sumamente necesario. He vivido 36 años corriendo. Avanzando sin mirar atrás porque un día me grabe en la cabeza que jamás debía mirar hacia atrás. He estado huyendo del dolor desde niña, desde que esa persona que debía protegerme decidió no importarle si estaba herida, he estado levantándome sola porque no he sentido que tenía opción, he estado llorando en silencio y poniendo una máscara de satisfacción para que el resto no se desvaneciera. Pero hoy he decido detenerme. He perdido más de lo que he querido por estar siempre huyendo, corriendo por miedo a que el dolor que había dejado en el pasado me alcanzara. Pero mi alma me ha pedido una tregua y he decido dársela. Nos hemos detenido para finalmente enfrentar y luego, más tarde sanar para así volver a soñar. 

Deja un comentario