Son los pequeños detalles lo que nos llevan a la plenitud. Esos que hacen dormir el incesante deseo de algo mas: de una relación, un viaje, de un trabajo ideal y hacen descansar la mirada en un gesto casi insignificante que logra estremecer el alma por un instante haciéndolo tan eterno como desees. En mí, es este gesto de volcar mi alma contra un escrito, es la sonrisa distraída encontrada en un beso del hombre que deseo, la mirada iluminada de mis seres queridos, la luz de la luna sobre los árboles, las cúpulas descubiertas en la diaria ciudad que recorro. Son detalles, son pequeños momentos en los que la vida te invita a detenerte, a silenciar luego de un abrumado día y te dice: aquí estas y estás vivo para crear tu propia felicidad.
