Estar donde estás

Recuerdo la primera vez que escuché: «Estar donde estás». Recuerdo que venia con cierto aroma a excusas y quizás un pedido escondido de disculpas que no llegué a recibir. Sin embargo, la frase quedó en mí. Se grabó de alguna manera cómo hacia tiempo no lograba grabarse algo. Era una especie de cicatriz que empezaría a observar y sentir en cada momento que me encontrara en la pérdida absoluta del control de mis emociones, completamente desconocidas luchando contra mí, como queriendo salirse de mi cuerpo.

Impulsada por la necesidad de aprender algo de todo esto empecé lentamente a implementar la frase. Viajes, reuniones, enfoque en mi carrera laboral, amigos, todos fueron participes de esta lección. Y fui dibujando, como amo y no se dibujar, sobre esas cicatrices, para transformarlas en intensos dibujos que fueron cambiando el inicial concepto de algo, que habiendo comenzado como una disculpa de desamor,  de repente pronunciaban una magnifica union de mi cuerpo, mente y alma en un mismo instante.

Un comentario sobre “Estar donde estás

Deja un comentario