“ Ojalá esta vez sea diferente” me repetía una y otra vez mientras que todo mi cuerpo, mi maldita percepción, me decían que era igual. En pocos minutos el desenlace ya conocido iba a tomar lugar y él, quien quiera que fuera, iba a confesar estar conociendo otra mujer. Todas las emociones del primer encuentro, las charlas a cualquier hora, las fotos compartidas, los besos, los no besos, las ausencias, las palabras, los silencios, las noches y los días iban a quedar flotando en alguna parte como una nube que pronto el sol con su calor eliminaría. Y todo volvería a sentirse igual pero ¿por qué? Porque yo ahí también lo llevaría. Llevaría ese desafortunado desenlace a la pila de todo lo que no funcionó, optando un lugar de víctima solitaria incapaz de ser amada en lugar de realmente hacer que esta vez fuera diferente. Hoy elijo detenerme, y no por atarme al pasado, a una breve y casi efímera relación que al final de este relato espero haber contado como algo parecido al amor. Era su ultimo mes en Argentina y nos conocimos entre la multitud de un bar. No recuerdo si estaba o no preparada y mucho menos si lo esperaba, solo sé que entrada la madrugada no quise se marchara. De repente solo nos separábamos lo necesario para trabajar y cada tarde nos encontraba compartiendo algo diferente. No recuerdo si teníamos mucho o poco en común pero recuerdo que todo podía ser posible a su lado. Podía rescatar un momento ordinario como una salida de la ducha y convertirlo en el más tierno gesto cuando lo encontraba esperándome con la toalla para secarme. Hacer cada cena un juego de dos, cada mañana un hermoso despertar, planificar un viaje a Montevideo lleno de magia y brindarme el tiempo a solas con mis amigas así como compartirlos en familia. Podía dármelo todo y lo hacía. Podía y quería. Hace muy poco sin quererlo encontré nuestras fotos. Me vi tan feliz. Rebosaba de esa felicidad compartida, de no desear que el tiempo se detuviera, sino de vivirlo, de vivir cada día. Ya pasaron cuatro años desde que me despedí de él, pero eso, eso que vivimos es lo que hoy me dice: cuando realmente llegue no solo será diferente, será más parecido al amor.
