Buscando Recetas

Me gusta pensar que cuando adoptamos frases hechas, quién las pronunció no estaba ni cerca de estar viviendo lo que el receptor vive. Si no más bien se encontraba en completa paz y habiendo resuelto su propio tormento.

Soltá, fluí, viví el hoy, lo mejor está por venir, viajá, asentate, construí, dejá ir, ahorrá, gastate todo, andá, volvé…daleee que no soy una puta marioneta de la vida! O quizás si, quizás sí lo soy, quizás sí lo sos.

Lo cierto es que no hay palabra justa cuando nos invade el dolor y desconcierto. No hay receta mágica detrás que si seguimos al pie de la letra vamos a cambiar de sensación o adoptar automáticamente un nuevo estado mental. Lo único que nos saca de la perturbación es la completa conexión con uno mismo. Vagar en nuestro ser de manera sincera y compasiva y no dejar de intentar hasta encontrar lo que sea más adecuado para nosotros. Claro, es fácil para mi también decirlo en este momento pero si me pongo a analizar hacia atrás, cualquier crisis existencial vivida la he superado deteniéndome el tiempo necesario y luego de un profundo respiro lleno de amor y perdón, avanzando de a un escalón. Fue así, siempre, que toda aparente demolición ha significado volver a empezar mas fuerte, mas en armonía y porqué no mas liberada y feliz.

Deja un comentario