Nunca un te amo

Es increíble como lo que te provoca daño en un momento de la vida, en otro lo podes girar y agradecerlo. Como lo que un día pesa otro puede liberarte y llenarte de esperanza.

Desde mi «primer amor» hasta el día de hoy pasaron por mi vida más hombres de los que me gustaría asumir. Con algunos realmente intenté tener una relación un poco más estable que el de «repuesto», «mientras tanto», «nada serio» pero lo cierto es que jamás lo conseguí, al menos no por el tiempo deseado o de la manera esperada.

Estos hombres que se acercaron aparte de la premisa «no quiero una relación» tuvieron algo más en común y es que tampoco me quisieron lo suficiente. Y si bien esto pesó durante mucho tiempo, hoy me hace sentir liberada y de alguna forma nunca descubierta. Esta sensación está muy lejos de sentirse victima de una mala elección constante de compañeros si no más bien una experiencia que revela que queda mucho por recorrer.

Podría estar hoy devastada por haber sentido como alguien que me amaba dejaba de hacerlo, podría estar perdiendo la confianza en un sentimiento puro e intenso como es el amor, sin embargo, estoy agradecida. Agradecida de que nunca escuché un te quiero o un te amo vacío, agradecida que a pesar de la infinidad de mentiras escuchadas, el amor, el verdadero amor, jamás estuvo en juego.

Deja un comentario