Mucha varita y poca magia

No hace mucho, en el patio de mi casa, hablando con quien hace tiempo considero el mejor hombre con el que pudiera estar le dije : «Si no te enamoraste de mí cuando era novedad, no lo vas a hacer ahora después de casi tres años de conocerme». Él no estuvo muy de acuerdo con eso y habló de la magia que podía producirse en un momento cotidiano encendiendo así algo que jamás vimos. Me dejó pensando y sobre todo en ese perfecto resumen que explica, sin demasiadas teorías, lo que sucede entre dos: Magia.

Y acá hay que tener cuidado porque hay mucho mago suelto acostumbrado a hacer trucos y jugar con la varita y poco ser humano capaz de estar dispuesto a ser deslumbrado.

Durante mucho tiempo, creyendo poder encontrar de esa magia, compré entradas a cada show dado. Muchas veces en el medio del espectáculo me daba cuenta que ya lo había visto. Diferentes magos, mismos trucos…pero esos son temas aparte.

Lo cierto es que esa magia, que muchos queremos experimentar alguna vez en la vida, es esa mutua y correspondida atracción que trasciende fronteras físicas y crea una conexión inexplicable con otro ser humano. Es una energía tan fuerte que vibra más allá de la lógica, de lo mental y nos hace mirarnos como lo más sorprenderte jamás visto. O al menos quizás así espero suceda, aunque sabemos que después mantenerla será otro tema más complejo y diferente.

Deja un comentario