A primera vista, a segunda y a tercera

No tenía absolutamente nada de lo que esperaba sin embargo, en el momento que mis ojos lo vieron supe que era para mí. Desde ese instante mi departamento (sí, leen bien, no es sobre un hombre) se convirtió en algo así como una extensión de mi ser. Hace dos años, después de una inundación provocada por una mala instalación, todo comenzó a caer en picada.

Y mientras mas intentaba cubrir o mejorar una parte, más se veía la rotura o deficiencia de otra. De repente me empecé a sentir igual. Cuánto mas ignoraba más afloraba el defecto, la inconformidad. Hasta que un día, inmersa en la desesperación de darle un final me hice cargo y busqué ayuda.

Mujer auto-suficiente, independiente hace 15 años, pide ayuda porque no puede sola ¿QUÉ? ¿CÓMO? Así te quería ver!!!

De un momento no solo estaba invadida en polvo, materiales, herramientas si no que una persona estaba 24/7 prácticamente en mi casa moviendo todo de lugar, tomando decisiones en mi ausencia y para peor diciéndome cómo hacer las cosas. Nada de lo que estaba ocurriendo estaba mal, ahora que finalizó lo puedo ver, pero en ese momento se sentía como haber dejado mi vida en las manos de otra persona.

Durante 6 meses mi vida careció de intimidad en todos los sentidos. Este ser humano que tocaba mis paredes, llegó a lo profundo de mi mente provocando cuestionamientos en mi ser, que al igual que las roturas de mi casa, no podía mas que hacerme cargo y reparar, pero acá el trabajo ciertamente debía hacerlo sola y podría decir que recién empieza a manifestarse.

Deja un comentario