Estado civil: Siempre verde

Durante años y años de preguntarme a los gritos cual actriz de telenovela barata ¿Por qué a mí? ¿Por qué no me ama? Me di cuenta que no sólo había un error de selección de producto si no que también acompañaban exigencia de calidad y falta de compromiso.

No, no estoy comparando a los hombres con productos. Benditos ellos, me encantan y he conocido una interesante diversidad pero aún así hace varios lustros mi estado civil no ha pasado de: SOLTERA.

Un amigo me suele decir: «y menos mal que no te quedaste con ninguno!» y si bien suele ser un excelente consuelo y en varios casos una perfecta realidad (porque tengo que asumir que me hubiera quedado estancada en tristes relaciones en momentos de soledad) muchas veces fue un pesar pero sobre todo una auto-flagelacion. Es imposible no hacerte y hacer preguntas sobre esto y créanme no hay respuesta válida más que la sinceridad absoluta con uno mismo ¡ No hay poronga que me venga bien! na na, mentira!!!

Ante el primer impacto de conocer alguien que considero atractivo quiero que funcione. Prendo motor y paso de primera a quinta sola. Completamente sola porque ni si quiera el pasajero se enteró que lo quiero llevar y veinte vueltas a la rotonda sin copiloto me doy cuenta que estoy en el viaje sola. Y notarán, la del control, la que va al volante soy yo. Esto genera varias cosas: Que el copiloto te observe desde una vereda dando vueltas cuál lunática y diga: no me subo. Que te canses de dar vueltas, salgas de la maldita rotonda y sigas camino. Que se te acabe el combustible o que el pasajero quiera ser piloto, sin excepciones.

Seguido de esto que no es sólo embarcarme sola en algo que va de a dos, existe la necesidad de control, resultados rápidos, exigencia y sobre todo miedo. ¿Miedo a qué sí vos decís querer tener una relación? Bueno, eso se irá viendo.

Deja un comentario